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Vivimos constantemente expuestos a situaciones que generan presiones en nuestro organismo. Éste las detecta como peligrosas (ambientales, internas o ambas) y las combate a través de mecanismos fisiológicos como el stress positivo. Si el estímulo causal persiste, se agotan los mecanismos adaptativos y se genera el stress negativo produciéndose la enfermedad.
Últimas Notas

24 de agosto de 2016

El ejercicio físico optimiza esta habilidad pero sólo si la actividad se realiza en un intervalo de tiempo específico y no inmediatamente después del aprendizaje.

Un estudio publicado en Current Biology evidencia que el aprendizaje puede mejorarse si se realiza ejercicio físico después de un periodo específico de tiempo. Los autores, investigadores del Instituto Donders en el Centro Médico de la Universidad Radboud, Países Bajos, evaluaron los efectos de una sola sesión de ejercicio físico después de estudiar la consolidación de la memoria y la memoria a largo plazo.

"Los resultados demuestran que podemos mejorar la consolidación de la memoria por la práctica de deportes después de aprendizaje", asegura Guillén Fernández, científico del Instituto Donders y autor principal del trabajo.

En el estudio participaron 72 voluntarios que aprendieron 90 asociaciones entre imágenes y localizaciones durante 40 minutos antes de ser asignados aleatoriamente a uno de tres grupos: uno hizo ejercicio de inmediato, el segundo cuatro horas más tarde, y el tercero no llevó a cabo ningún tipo de deporte.

El trabajo físico consistió en 35 minutos de entrenamiento a intervalos en bicicleta a una intensidad de hasta el 80% de la frecuencia cardíaca máxima de los participantes. Tras 48 horas, los voluntarios regresaron para demostrar lo que recordaban mientras sus cerebros eran escaneados mediante resonancia magnética.

Los investigadores encontraron que los que hacían ejercicio cuatro horas después de su sesión de aprendizaje conservaron mejor la información dos días más tarde que los que hacían ejercicio inmediatamente o permanecían sedentarios.

Las imágenes cerebrales mostraron también que el ejercicio después de un periodo de tiempo se asociaba con representaciones más precisas en el hipocampo –un área importante para el aprendizaje y la memoria– cuando una persona respondía correctamente a una pregunta.

Fuente: Jano
5 de octubre de 2015


25 de octubre de 2014


Un estudio de la Universidad Nacional de Seúl muestra que a partir de esa cuantía se relaciona con conductas poco saludables, como dietas no equilibradas, disminución de la práctica de ejercicio o aumento del consumo de tabaco y alcohol.


Un estudio publicado en American Journal of Industrial Medicine, muestra que pasar largas horas trabajando se asocia a un peor perfil de riesgo cardiovascular (mayores niveles de presión arterial, de colesterol total, de diabetes, así como de consumo de tabaco y alcohol) y a una previsión de mayor incidencia de enfermedad cardiovascular al cabo de 10 años. Por ello la Fundación Española del Corazón (FEC) recuerda que, aunque el trabajo es nuestra principal fuente de financiación, debemos impedir que este se convierta en un enemigo para el corazón.


Pasar muchas horas en el trabajo se ha asociado típicamente al estrés, insatisfacción y a varios efectos adversos sobre la salud, tales como hipertensión, problemas musculares, diabetes, accidentes de trabajo, incrementos de suicidios, problemas de sueño, partos prematuros o a una pésima salud psicológica. Ahora, este estudio demuestra que trabajar muchas horas se relaciona también con conductas poco saludables, como dietas no equilibradas, disminución de la práctica de ejercicio o aumento del consumo de tabaco y alcohol, que, consecuentemente, incrementan del riesgo de padecer enfermedad cardiovascular en un futuro.


Para comprobarlo, los expertos del Centro de Investigación Médica y el Colegio de Medicina de la Universidad Nacional de Seúl, Corea del Sur, preguntaron a un total de 8.350 adultos coreanos sobre el cómputo total de horas trabajadas semanalmente y cuestiones referentes a su salud y estilo de vida en general (dieta, ejercicio, hábito de fumar, consumo del alcohol, padecimiento de alguna patología o toma de medicación).


Los participantes también se sometieron a exámenes físicos y a distintas mediciones bioquímicas: niveles de presión arterial, colesterol total, glucemia en ayunas, triglicéridos y niveles de lipoproteínas de alta densidad (HDL); medidas que reflejaron el estado de salud actual del trabajador, a partir de las cuales también se pudo prever la estimación del riesgo coronario de los sujetos a diez años vista, calculado según el modelo de riesgo de Framingham.


El análisis constató que el cómputo de horas trabajadas estaba significativamente relacionado con los factores de riesgo cardiovascular, sobre todo con la presión arterial (PA), niveles de colesterol, diabetes y hábitos tabáquicos. Así, se observó que los niveles de PA y colesterol incrementan a medida que ascienden las horas de trabajo y que, por tanto, trabajar demasiadas horas tiene efectos adversos en el sistema cardiovascular.


Más incidencia en mujeres que en hombres


“Esta asociación es aún mayor en mujeres que en hombres, ya que el análisis constató que los varones con sobrecarga de trabajo tenían 7  veces más riesgo de diabetes, mientras que en las mujeres este riesgo se multiplica por diez”, destaca el Dr. Francisco Marín, secretario de la Sección de Cardiopatía Isquémica y Cuidados Agudos Cardiovasculares de la Sociedad Española de Cardiología y miembro del Servicio de Cardiología del Hospital Universitario Virgen de la Arrixaca de Murcia. “Esta diferencia de género también se da en el consumo de tabaco. Mientras que el porcentaje de fumadores a tiempo normal es del 6,8%, el de las mujeres que suben sobrecarga de trabajo asciende hasta el 40,2%; igualándose después al de los varones, que no varia según la carga de trabajo“, añade el experto.


En cuanto al cálculo del riesgo coronario predecido, se demostró que aquella persona que trabaja una media de 51 a 60 horas semanales posee un 26% más de riesgo cardiovascular que aquella que cumple con la jornada estándar de 40 horas semanales. Del mismo modo, el riego asciende a un 42% entre aquellos que trabajan de 61 a 70 horas, un 63% para las personas que trabajan de 71 a 80 horas semanales y llega a duplicarse en aquellos casos de adicción extrema al trabajo, que son aquellas personas que dedican más de 80 horas semanales a su jornada laboral.


Incremento del riesgo coronario a 10 años


Por géneros, las mujeres también son las que tienen un riesgo coronario más elevado. Así, mientras que los hombres con sobrecarga de trabajo duplican su riesgo coronario a 10 años, las mujeres pueden llegar hasta quintuplicarlo, debido, principalmente, al aumento de la diabetes y al consumo de tabaco, citados anteriormente.


La tendencia general muestra que el riesgo coronario a 10 años incrementa a medida que también aumenta el número de horas trabajadas, aunque también lo hace entre aquellos sujetos que trabajan menos de 30 horas semanales. “Con ello se demuestra que existe una relación directa entre horas trabajadas y un mayor riesgo cardiovascular y que, cuantas más horas trabaja un empleado más elevado es su riesgo de desarrollar enfermedad cardiovascular”, señala este especialista. Y añade: “Otro dato interesante es que, aunque el riesgo cardiovascular inicial es mayor en los empleados de trabajos manuales que en no manuales, cuando contemplamos la asociación con el horario laboral este hecho se revierte y el riesgo cardiovascular más marcado se aprecia en los trabajos no manuales, ya que al tener que trabajar más horas implica menos actividad física y ello incrementa directamente el riesgo cardiovascular”.


“Este estudio evidencia que la sobrecarga laboral afecta de diversas maneras a la salud, tanto directa como indirectamente, ya que aumenta muy notoriamente la prevalencia de diabetes y de tabaquismo, sobre todo en las mujeres. Además, se constata que las personas que trabajan largas horas ven reducido su tiempo de poder practicar actividades lúdicas, comen peor, practican menos ejercicio, etc. y todo ellos hace que tengan más factores de riesgo”, concluye el Dr. Marín.


 Fuente: Jano